¿Te suena?
- Compraste un sillón bonito y a las dos semanas ya tenía hilos colgando.
- Le dices «¡no!» mil veces… y en cuanto te volteas, otra vez.
- Le compraste un rascador de cartón y ni lo pela.
- Te da pena cuando llegan visitas y ven el brazo del sillón.
No es tu culpa. Y tampoco es culpa de tu michi.